abril 3, 2016

Educador Social en la discapacidad

EL EDUCADOR SOCIAL Y LA DISCAPACIDAD

 

Educador Social en la discapacidad

Decimos que una persona es discapacitada cuando ésta presenta una falta o pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, y que, en ocasiones, precisa de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.

La intervención del educador social puede indicarse como soporte para integrar a personas con discapacidad que ven limitado su desarrollo personal y presentan dificultades de adaptación al entorno.

El educador social actúa como un andamio que ayuda a la persona a construirse y que progresivamente ha de retirarse, aunque haya casos en los que el andamio no acabe de retirarse del todo nunca.

El tipo de intervención que se realice puede ser directa, sobre la persona con discapacidad, o bien estar dirigida a la comunidad, y por tanto, tratarse de un tipo de intervención indirecta sobre la persona con discapacidad. En este último caso, la actividad irá dirigida a la sensibilización, formación y transformación de la comunidad para favorecer el desarrollo de una adecuada relación con las personas con discapacidad.´

Podemos establecer tres niveles en sus funciones:

1- Con el grupo o la persona. Desde este nivel la función del educador social se centra en el proceso de socialización para facilitar el acceso a la cultura y la inclusión en la sociedad. Se precisa la participación de las personas con discapacidad, teniendo en cuenta, por un lado, su identidad, sus necesidades, y sus demandas. Por otro lado, las características, necesidades y demandas del entorno en el que está inmersa la persona, y finalmente la relación que se establece entre los dos factores previos.

Como meta final, se ha de buscar el empoderamiento, en cuanto aumento de la autoridad y el poder del individuo sobre los recursos y sobre su capacidad de entender, actuar y tomar decisiones que afectan a su vida.

2- Con el ENTORNO del grupo o la persona. El trabajo con el entono de las personas con discapacidad puede estar referido a instituciones, escuelas, empresa, familia, o a la comunidad y, en la actualidad, se considera imprescindible. Con ello se pretende lograr la normalización e integración social de las personas con discapacidad mediante la información, la sensibilización o la formación de distintas instancias sociales.

La actividad del educador no debe limitarse a la intervención sobre el individuo, sino que también ha de procurar la intervención, y el consiguiente cambio, en el entorno y en las condiciones sociales.

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